del libro “Cartas a un joven poeta” de Rainer Maria Rilke

Rainer Maria Rilke es uno de los poetas más importantes en alemán y de la literatura universal. Influyó decisivamente en el pensamiento del siglo XX, incluso en filósofos como Heidegger. En su obra “Cartas a un joven poeta” dice:

“Una obra de arte es buena cuando brota de la necesidad. En esa índole de su origen está su juicio; no hay otro. Por eso, mi distinguido amigo, no sabría darle más consejo que éste: entre en usted y examine las profundidades de que brota su vida: en su manantial encontrará usted la respuesta a la pregunta de si debe crear. Tómela como suena, sin explicaciones (…) Todo es gestar y luego parir. Dejar cumplirse toda impresión y todo germen de un sentir totalmente en sí, en lo oscuro, en lo indecible, en lo inconsciente, en lo inaccesible al propio entendimiento, y aguardar con honda humildad y paciencia la hora del descenso de una nueva claridad (…) No hay medida con el tiempo; no sirve un año, y diez años no son nada; ser artista quiere decir no calcular ni contar: madurar como el árbol, que no apremia su savia, y se yergue confiado en las tormentas de la primavera sin miedo a que detrás pudiera no haber verano. Pero lo habrá sólo para los pacientes, que están ahí como si tuvieran por delante la Eternidad.

(…) Su duda puede llegar a ser una buena cualidad si usted la educa. Debe llegar a ser sabedora, debe llegar a ser crítica. Pregúntele, en cuanto la duda quiera corromper algo, por qué algo es feo; exíjale pruebas y la encontrará quizá perpleja y cortada, quizá incluso irritada. Pero usted no ceda, exija argumentos y trátela así cada vez, atenta y consecuentemente, y llegará el día en que, de ser destructora, pasará a convertirse en su mejor trabajadora; quizá la más sensata de todas las cosas que trabajen en su vida”